La Salida del Diablo de Jerez de los Caballeros


'El diablo' recorre hoy las calles de Jerez como manda la tradición

Paula Díaz

Fuente: Hoy


Jerez de los Caballeros celebra hoy una de sus tradiciones más antiguas como es la 'salida del diablo' desde el templo patronal de San Bartolomé, una actividad organizada por la Archicofradía del Santísimo Sacramento. A las 12.00 horas, el diablo vestido de rojo con alas, rabo y cuernos de color negro, saldrá de la iglesia liberándose, por unas horas, de las cadenas que le mantienen atado durante todo el año a los pies de San Bartolomé.

Es una de las fiestas más esperadas, y cada 23 de agosto, víspera de la festividad de San Bartolomé, congrega a cientos de niños en torno al templo patronal, situado en el Barrio Alto. Padres y abuelos se afanan en los días previos en la realización de pequeñas cruces de madera a las que los más pequeños se aferran para defenderse de la ira del diablo y evitar que éste les coja.

La tradición, según explica Cristina Carrasco, presidenta de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, «está ligada a la iglesia y a la historia de San Bartolomé. Se cuenta que Alfonso IX en la reconquista de Extremadura se encuentra aquí una ermita rodeada de jaras en la que se guardaba una imagen de San Bartolomé; cuentan que tenía una hija que estaba mal y que el Santo la curó». Y es que a San Bartolomé se le atribuye el don de exorcizar y poder sobre el demonio, un aspecto este último simbolizado en la propia imagen que preside una de las capillas del templo patronal de Jerez en la que el santo mantiene encadenado a sus pies al demonio en un gesto de triunfo del bien sobre el mal. Carrasco afirma que «es una tradición antiquísima y muy bonita. Desde la época visigoda Jerez ya le estaba rezando a San Bartolomé» y realizó un llamamiento a toda la población para «evitar las gamberradas» que en los últimos años han venido protagonizando algunos niños mayores y que «el diablo pueda recorrer las calles de Jerez, y que se implique el pueblo entero».

Una lluvia de caramelos desde lo alto de la torre de San Bartolomé anunciará la salida del diablo, que después recorrerá las calles de la ciudad. La fiesta se prolongará todo el día en el Barrio Alto con la apertura de la conocida 'caseta del diablo'. Por la noche, el Llano de Santa María acogerá la tradicional 'quema del rabo del diablo'.

Los vecinos disponen hileras de pasto en la mencionada plaza que son quemadas por la noche junto a dos monigotes, el diablo y la diabla, en una ceremonia que pone de relieve el poder purificador del fuego. Mañana, festividad de San Bartolomé, habrá misa en la iglesia patronal a las 11.30 horas y a continuación será la procesión con las imágenes del Patrón y Nuestra Señora del Reposo. Toda la jornada permanecerá abierta la 'caseta del diablo' con una velada continuada.





El Diablo enseña a soldar


Fuente: Jesús Suárez López en Folklore de Somiedo:


Lugar: Pigüeces, Somiedo.
Informante: José Alonso Alvarez, 75 años (1997).



Una vez había un ferreiro, ya nun era pa soldar las herramientas, nun sabía. Ya el diablo sabía soldar mucho bien. Pero el diablo, claro, nun se lo decía. Ya decía el ferreiro:

– ¿Cómo fairé you pa que el diablo me dijera cómo se haz?

Y entonces mandóu a uno un día pasar por la vera de donde taba el diablo trabajando. Ya pasóu por ahí diciendo:

– ¡La calza de fulano soldóu! –del outro ferreiro.

Entonces dizle el diablo:

– ¡Porque arena o escoria le echóu!

Entonces aprendió el otro a soldar.


La bruja, el Diablo y el dragón en Aralar


Fuente: Mitología de Vasconia:


Se dice que el diablo tenia una casa solitaria en Aralar, donde encerraba a sus prisioneros. Entre los que figuraba este héroe anónimo. En cierta ocasión, se despertó de noche con la algarabía de  unas fieras que se disputaban la carne de un  burro muerto. Intervino el joven y les repartió la presa en porciones adecuadas. Agradecidos los animales. correspondieron a este gesto transmitiéndole cada uno sus propias cualidades.

Interviene entonces una bruja que desempeña el papel de doméstica del diablo. El prisionero sorprende una conversación de alcoba que se desarrolla en estos términos:

La vieja bruja le estaba mirando la cabeza al diablo, y le preguntó:

-Señor, ¿cuándo vas a morir?

-Yo, nunca -le respondió- Para que yo muera tienen que matar primero al Dragón de Aralar. abrirle el vientre y saldrá corriendo una liebre. Ea preciso darle alcance, matarla y abrirle las vísceras. Saldrá volando una paloma. Cazarla, a su vez, y darle muerte. Lleva un huevo dentro. Moriré cuando me golpeen la frente con ese huevo. ¿Quién hará eso? Nadie.

El joven escuchó la confidencia y fue a Aralar. Cada día devoraba el Dragón a una persona, y le tocaba el turno a una muchacha.

-¿Qué haces aquí? -Le preguntó el chico.

-Estoy esperando al Dragón. 

-Quítate -le dijo el mozo- y me pondré yo.

Esperó el muchacho y salió de la cueva el dragón.

- ¡Dios y león! - dijo el. Y se convirtió en león.

Se entabló la lucha y, asustado, el Dragón se retiró a la cueva. Pero tenía hambre y volvió a salir, y el chico lo mató. Le abrió el vientre y salió corriendo la liebre.

-¡Dios y galgo! -exclamó el chico.

Convertido en galgo, alcanzó a la liebre, le dio muerte y abriendo su interior, salió volando una paloma.

Apresó a la paloma, le dio muerte, abrió sus entrañas y recogió el huevo que había dentro. Dijo finalmente:

-¡Dios y hombre!

Marchó con el huevo a la casa del diablo que estaba muy enfermo.

-¿Que te pasa, mi señor? -le preguntó la vieja bruja.

-Han matado al Dragón -le respondió.

En ese momento llegó el muchacho. y el diablo exclamó:

-iEse, ese ha matado al dragón! ¡Ese me va a matar a mí! 

Efectivamente, le golpeó con el huevo en la frente y murió el diablo.

El ventano del Diablo en Villalba de la Sierra


Fuente: Mónica Arrizabalaga en El Correo:




En la Ciudad Encantada de Cuenca hay un paraje conocido como el Ventano del Diablo desde donde se divisa una panorámica espectacular. La leyenda cuenta que esta ventana natural fue abierta por el demonio para atraer a los visitantes que, al quedarse prendados por las vistas, tropezaban y se estampaban contra las rocas.