El Diablo enseña a soldar


Fuente: Jesús Suárez López en Folklore de Somiedo:


Lugar: Pigüeces, Somiedo.
Informante: José Alonso Alvarez, 75 años (1997).



Una vez había un ferreiro, ya nun era pa soldar las herramientas, nun sabía. Ya el diablo sabía soldar mucho bien. Pero el diablo, claro, nun se lo decía. Ya decía el ferreiro:

– ¿Cómo fairé you pa que el diablo me dijera cómo se haz?

Y entonces mandóu a uno un día pasar por la vera de donde taba el diablo trabajando. Ya pasóu por ahí diciendo:

– ¡La calza de fulano soldóu! –del outro ferreiro.

Entonces dizle el diablo:

– ¡Porque arena o escoria le echóu!

Entonces aprendió el otro a soldar.


La bruja, el Diablo y el dragón en Aralar


Fuente: Mitología de Vasconia:


Se dice que el diablo tenia una casa solitaria en Aralar, donde encerraba a sus prisioneros. Entre los que figuraba este héroe anónimo. En cierta ocasión, se despertó de noche con la algarabía de  unas fieras que se disputaban la carne de un  burro muerto. Intervino el joven y les repartió la presa en porciones adecuadas. Agradecidos los animales. correspondieron a este gesto transmitiéndole cada uno sus propias cualidades.

Interviene entonces una bruja que desempeña el papel de doméstica del diablo. El prisionero sorprende una conversación de alcoba que se desarrolla en estos términos:

La vieja bruja le estaba mirando la cabeza al diablo, y le preguntó:

-Señor, ¿cuándo vas a morir?

-Yo, nunca -le respondió- Para que yo muera tienen que matar primero al Dragón de Aralar. abrirle el vientre y saldrá corriendo una liebre. Ea preciso darle alcance, matarla y abrirle las vísceras. Saldrá volando una paloma. Cazarla, a su vez, y darle muerte. Lleva un huevo dentro. Moriré cuando me golpeen la frente con ese huevo. ¿Quién hará eso? Nadie.

El joven escuchó la confidencia y fue a Aralar. Cada día devoraba el Dragón a una persona, y le tocaba el turno a una muchacha.

-¿Qué haces aquí? -Le preguntó el chico.

-Estoy esperando al Dragón. 

-Quítate -le dijo el mozo- y me pondré yo.

Esperó el muchacho y salió de la cueva el dragón.

- ¡Dios y león! - dijo el. Y se convirtió en león.

Se entabló la lucha y, asustado, el Dragón se retiró a la cueva. Pero tenía hambre y volvió a salir, y el chico lo mató. Le abrió el vientre y salió corriendo la liebre.

-¡Dios y galgo! -exclamó el chico.

Convertido en galgo, alcanzó a la liebre, le dio muerte y abriendo su interior, salió volando una paloma.

Apresó a la paloma, le dio muerte, abrió sus entrañas y recogió el huevo que había dentro. Dijo finalmente:

-¡Dios y hombre!

Marchó con el huevo a la casa del diablo que estaba muy enfermo.

-¿Que te pasa, mi señor? -le preguntó la vieja bruja.

-Han matado al Dragón -le respondió.

En ese momento llegó el muchacho. y el diablo exclamó:

-iEse, ese ha matado al dragón! ¡Ese me va a matar a mí! 

Efectivamente, le golpeó con el huevo en la frente y murió el diablo.

El ventano del Diablo en Villalba de la Sierra


Fuente: Mónica Arrizabalaga en El Correo:




En la Ciudad Encantada de Cuenca hay un paraje conocido como el Ventano del Diablo desde donde se divisa una panorámica espectacular. La leyenda cuenta que esta ventana natural fue abierta por el demonio para atraer a los visitantes que, al quedarse prendados por las vistas, tropezaban y se estampaban contra las rocas.

El pont del Diable de Sarroca de Bellera


Fuente:Vikipèdia:


El Pont del Diable de Sarroca de Bellera és un pont romànic que unia el monestir de Sant Genís de Bellera amb el poble de la Bastida de Bellera salvant el barranc de Sant Genís, de notable profunditat en aquest lloc. El pont té el seu arrencament est en terme de Senterada, dins de l'enclavament de Larén, i l'oest en el de Sarroca de Ballera, tots dos termes del Pallars Jussà.

És accessible des de la Bastida de Bellera; des d'aquest poble abandonat cal seguir un camí que baixa cap al sud-est, paral·lel al barranc de Sant Genís, i no abandonar-lo mai fins a trobar el pont, malgrat que el camí més fressat abandona la vora del riu per enfilar-se cap a l'ermita de Santa Maria de Bellera.

Conten que una pastora de la Bastida de Bellera duia a pasturar el seu ramat a les muntanyes del Ban de Larén, al vessant meridional del qual es troba el monestir de Sant Genís. Per poder-hi dur el ramat, havia de fer una considerable volta. Un bon dia, pel camí se li va presentar un jove d'aspecte molt agradable, el quali li oferí de fer el pont si ella s'avenia a certes condicions, que els llibres obvien. La noia s'hi avingué, però posant ella també una condició: que de primer, el pont havia d'estar construït. El diable disfressat de noi galant va acceptar sense pensar-s'ho, i va posar mans a la feina. Quan a mitjanit duia la darrera pedra per al pont, arrencada del castell de Sarroca, un monjo del monestir va aconseguir passar per aquell lloc. Sorprès de l'obra, de la rapidesa amb què s'havia fet i de la gosadia de la construcció en aquell lloc, es va persignar, convençut que allò era obra del diable. Dit i fet: hi hagué un terratrèmol, se sentí una forta pudor de sofre, i el diable fugí torrent avall, deixant el pont inacabat i deslliurant, així, la pastora de la Bastida dels seus compromisos, que haurien estat la perdició del seu cos i de la seva ànima.